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¡¡¡BIENVENIDOS!!!


Querida Familia Vista Hermosa:
Quiero darles la más cordial bienvenida a este nuevo ciclo escolar 2010-2011. Hace tan sólo dos días atrás celebramos la eucaristía de la Asunción de la Virgen María donde le encomendamos nuestra vida como familia en este año que concluimos la celebración de los 50 años de vida del Colegio.
No puede darse una celebración completa sin exigirnos ser mejores. Iniciamos este año el proyecto “Un Yo Mejor“ que nos impulsará a llenar nuestra vida de esperanza y demostrar que podemos ser mejores en todos los sentidos. Les invito a participar en este compromiso personal y como familia.
Confío plenamente que la Virgen María nos acompañará, por esto les comparto una oración a ella para que nos inspire en este nuevo reto de ser mejores para Dios, los nuestros y el mundo.

Es difícil, Madre querida, despertar en este día y no elevar los ojos hacia tu inigualable figura.
Sí, Madre, nos hablas.
Sentimos que, hoy más que nunca, nos quieres decir algo y,
a la vez, ¡tenemos tanta necesidad de decirte lo mucho que te amamos!
Eres nuestra Patrona, la vecina más querida de nuestra Familia,
la estrella que, cuando el cielo oscurece, siempre brilla,
la mano que, cuando tantas nos fallan, se alarga en nuestro pesar,
la luz que, en los tropiezos, nos hacen avanzar en el camino.
¡Qué difícil! ¡Pero qué difícil, oh Madre!
Contener el corazón, preñado en este día,
con tantos sentimientos nobles y de dulces recuerdos:
aquellos que nos dejaron la fe y, que Tú, los cubres con tu manto,
aquellos que, marcharon lejos, y los recordamos,
aquellos que, un día te aclamaron, y los tiempos nuevos
los han dejado vestidos por fuera... pero fríos y desnudos por dentro.
¿Nos dejas, Madre, aclamarte?
Eres nuestra Patrona, guía, protectora...
Tuyos son nuestros corazones y nuestros pensamientos,
hazlos más santos y más nobles.
Nos consagramos a tu nombre,
somos conscientes de las tentaciones de cada día;
de la mediocridad y del abandono,
de la flojera y de los falsos ideales,
de la riqueza que nos hace creernos dueños del mundo
y de tantos antivalores que nos hacen perder el norte.
¡Intercede, Madre, por nosotros tus hijos!
Dirige nuestros pasos, para que vayan al encuentro de Cristo.
Dirige este tu pueblo, para que sea tierra de Evangelio.
Dirige a nuestras familias, para que sean comunidades de fe.
Dirige a nuestros gobernantes, para que sean servidores.
Dirige a nuestros niños, para que crezcan conociéndote.
Dirige a nuestros jóvenes, para que no abandonen al Señor.
Dirige a los padres, para que sean educadores de lo bueno.
Dirige a los ancianos, para que sean fuertes en la tribulación.
A Ti, oh Madre y Patrona, Virgen bendita y amada,
nos entregamos plenamente. Amén.

P. José Armando López Díaz, O.M.I. Director General

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